lunes, 23 de febrero de 2009

EstereoTipando. Hoy: el mamero

Tipología

Existen, dentro de este fácilmente identificable espécimen, multiplicidad de variantes. No nos vamos a detener acá a describir cómo es el mamero, porque para bien o para mal todas podemos identificarlos y/u olfatearlos a más tardar en la segunda salida.

Sin embargo, hay un ejemplar de esta raza que es aún peor.

Sí, sí, peor que el que hace rato que pasó los treinta y vive con mami o va los domingos a buscar los tuppers con la vianda para la semana, o la llama por teléfono para avisarle que no duerme en casa, porque laviejaaúnmevecomonene

Sí, peor.



Patología

El hermamero que vive con la mamá y la hermana.

Hay que reconocer que cuando una se enamora, se pone ante todo bastante pelotuda.

Sin ir más lejos, yo me he dado cuenta así que estaba enamorada... la regla viene a ser: a la tercer persona amiga que en la misma semana me dice que estoy hecha una pelotuda... zas, tengo que empezar a pensar de quién me habré enamorado esta vez.

Por suerte para mí, la mayoría de las veces, no pasaba de algún personaje de libro, algún actor protagónico y/o un terrible morocho de ojos verdes y cara angulosa que me sostuvo la mirada en el viaje Almagro-Barrancas (hay que sostener la mirada con todas las vueltas que da el 115 en ese trayecto). Pero de un tiempo a esta parte, olvidé algunas de mis propias reglas fundamentales y fuí y me enamoré de un chabón real, existente, y que para rematarla, no tuvo peor idea que darme bola. En fín, ese es otro cuento.

Decía, una se enamora y se pone un poco pava... y entonces por ahí encuentra encantador que el fulano en cuestión viva con la madre por que la jubilación de esta es magra. O, hasta aparece como altruista el que se haya mudado con ella porque no está bien de salud. O... sí, sí, todos asuntos justificables, que bien presentados pueden a una (que después de todo, no es más que un alma sensible) hacerla babear de amor.

Ahora cuando Elfulano vive con mamá y una hermana un poco más chica que él, pero que es dos años y medio más grande que vos, la cosa se complica, por más entrada independiente por el garage que diga tener.

Porque, honesticemosnos (no, no... esa palabra no existe, la acabo de hornear). Una cuando ya es más grande, y tiene un novio, no lo quiere nomás para andar apretando en lo oscurito. No. Ni siquiera lo quiere para que se le quede a dormir cuando refresca o cuando el administrador del consorcio mandó al matacucarachas un día en el que no estabamos para abrir la puerta.

Una aspira al diálogo. Al crecimiento intelectual. Una tiene ganas de que le cocinen. De alquilar una película. De que le vayan a comprar helado. De hacer un masaje. De visitar al museo. De improvisar una lectura en voz alta impostando a los personajes. De plantear hipotéticas soluciones para el conflicto del campo. O, incluso, de hacer un equipo digno para El Gran DT.



Ejemplificación

Y cuando una llama al novio en cuestión después de haberse pasado la noche sola, y el muy pelotudo le cuenta el interesante diálogo que tuvo con la solterona esa con la que comparte ADN sobre la crianza de los hijos que ella no tiene, mientras comían el helado de dulce de leche granizado que vos no podés ni ver, por aquella ingesta de alfajores helados que no viene al caso... como que no te quedan muchos recursos.

Porque... o asumís que el muy soretehijodeputa te está cagando con otra... O, asumís que tenés celos de la hermana.

Y yo, prefiero toda la vida, pensar que se me está cagando.



Solución

Aunque aún sigue existiendo la posibilidad de hacerse bien la pelotuda, y pasar por un alma enamorada. No todos tienen la diferencia tan clara. Y de afuera, siempre se ve borroso.

Entonces la solución frente al hermamero no es otra que hacer tripa corazón. Pedirle a la vieja que nos enseñe a cocinar las milanesas y el omelette de langostinos como a él le gusta. Y agarrar nuestra querida libretita negra de teléfonos hasta ahora en desuso, y cruzar los dedos para que alguno de los que anda soltero nos haga el inmenso favor de levantarse a la muy marrana.


Variante:

Todo eso hasta que un sábado lo llamaste al mediodía, y escuchás patente la voz de la vieja:

- Qué va a querer comer mihijito

Y ahí nomás tenés que correr como si de la maratón del mundo se tratara...

sin mirar atrás

sin perder tiempo en lágrimas

sin siquiera lamentarlo

...y que no se diga que no se sabía.

5 comentarios:

Café (con tostadas) dijo...

ves, por eso yo les escapo de una y sanseacabó!

Mirá si yo, mujer y canceriana, con todo lo que "reniego" con MI madre voy a andar sumando madre y hermana ajena de semejante calibre!

♥Hada♥ dijo...

Anda que a estas alturas de la vida y sigue así. Así seguirá siempre pq no le viene bien espabilar....

besos

Carolate dijo...

Corre Lola, corre...

Y yo corrí como alma que lleva el diablo y crucé mil veces el meridiano y le di vueltas al globo terraqueo porque además de ser mamero, era hermamero y además calzonazos...

No quiero ni imaginar lo que hubbiese sido mi (no)vida con ese elemento.

IML dijo...

Jajaja, que buen post.
Tripa corazon o adios mi alma!

Anónimo dijo...

muy buenoooo!